Una vez más papá y mamá ponen manos en la masa y a la repostería. Con mucha voluntad y poco conocimiento emprenden la grata tarea de hacerle la torta de cumpleaños a Manuel. Recordamos la torta del año, la torta de los dos años y ahora el hit de los tres años.
Primero mamá hizo su ya famosísima y consagrada torta de banana. Cuando la torta salió del horno papá desplegó sobre la mesa los budines y demás artillería dulce.
Corto el budín que sería locomotora mientras mamá le pasó dulce de leche a la torta para que luego papá esparciera las granas verdes.
Y se vinieron los rieles por los que debería correr el tren
Mientras papá armaba las vías mamá pintaba de chocolate la locomotora y los vagones. Y llegó el momento de subirlos a las vías.
Y ahora mamá y papá metieron mano codo a codo con los detalles finales.
Y así quedó por el momento, veremos si no le hacemos algún cambio para mañana.
La verdad que papá y mamá disfrutan mucho haciendo estas tortas berretas para hijo, nos divertimos mucho metiendo mano entre todos y probando como queda y comiendo los restos. Por ahora no es muy consciente Manuel de los adefesios que le venimos poniendo en la mesa como torta de cumpleaños. Ya el próximo año, con los compañeritos de jardín, tendremos que comprar una hecha y resignar los momentos de diversión para los cumpleaños de Pedro.
Más de un momento nos encontró llorando de risa y además de disfrutar el proceso todos, a Manuel le gustan nuestras tortas.
La torta es todo un homenaje a la infancia de papá y mamá.




